Tu gran día está cerca y no es de extrañar que ya tengas casi todo a punto. Sobre todo, el vestido y los complementos que te harán sentirte una novia única, como ninguna otra.
Sin embargo, aunque la imagen externa es la más importante, ya que será la que todos aprecien y analicen al milímetro, no debes olvidarte de la lencería de novia. Sí, ¡la lencería! Porque la ropa íntima es vital para sentirte guapa por dentro y cómoda durante el gran día. Y, por supuesto, para la noche de bodas, en la que no vendría mal un cambio de modelito de tu lencería.
No pierdas detalle y descubre cómo elegir la lencería para novia:
1. Elegir un conjunto cómodo.
Para la boda no es necesario llevar un conjunto extremadamente sexy, o no tanto como el que utilizarás en la noche de bodas. Lo importante en este caso es que sea muy cómodo, que la novia apenas lo note, sin que la elección de un buen diseño impida cumplir la anterior característica. Ello elimina de la lista las piezas reductoras y armadas, como los corsés que, a pesar de la sofisticación que traen consigo, limitan los movimientos y resultan demasiado rígidos como para pasar desapercibidos para la novia. Así, busca el equilibrio, ya que existen los conjuntos bonitos y cómodos que cumplen perfectamente su función. Apuesta también por tejidos cómodos y frescos, como el algodón.
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Tu lencería debe adaptarse a la forma del cuerpo para pasar desapercibida desde el exterior y hacer sentir guapa a cualquier mujer. Para ello, date un pequeño homenaje y visita una tienda especializada en la que un diseñador cree un conjunto especial para ti. Esta es la mejor forma de que sea cómodo al cien por cien y no vayas a tu boda con un conjunto que pueda ponerte más nerviosa por la falta de costumbre al llevarlo.
2. Tener en cuenta el diseño y corte de tu vestido.
Todo cuenta a la hora de elegir la ropa interior de la boda. Antes de nada, debes escoger el vestido, esa pieza sobre la que giren el resto de elementos. Una vez resuelta esta parte, toca determinar la lencería. Lo más importante es que no se note a través del vestido, ni que se perciba con los movimientos de la novia, es decir, que cubra las partes correspondientes pero que no se aprecie ningún detalle de la misma. En vestidos de tela ligera y fluida como la seda, la gasa o el chiffon tendrás que decantarte por ropa interior que no se marque ni se transparente a través del vestido, como piezas de color visón o nude y en tejidos suaves y lisos que se adapten al cuerpo sin apretar.
El corte también es muy importante. En cortes más voluminosos, como el princesa y en ciertos modelos de corte imperio, la parte de abajo queda muy protegida bajo la voluptuosidad de la falda. En este caso, el talle de la parte de abajo puede ser más alto y cómodo, ya que la falda parte antes de la cintura. Sin embargo, en otros cortes más ajustados, donde destacaría el sirena, cuya falda empieza casi en la rodilla, el riesgo es muy alto y hay que tener muy en cuenta la ropa interior. En este caso, es recomendable un talle bajo y tejidos que no se noten demasiado.
En cuanto a los sujetadores, el dilema puede parecer mayor por la tendencia a que este se muestre al descubierto a través de los escotes (delantero y trasero), pero en realidad es mucho más sencillo gracias a las cuantiosas posibilidades que hay.
Para empezar, hay vestidos que no requieren el uso de un sujetador gracias a la sujeción que ya trae de por sí el vestido, haciendo las veces de esa pieza. Seguidamente, si tu vestido no tiene tirantes (strapless) o estos son muy finos, impidiendo la ocultación de los tirantes del sujetador, lo que necesitas es una pieza que no lleve, un corsé con espalda baja o un sujetador sin espalda (se adhieren a la forma del pecho).
Continúa en la siguiente edición.
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Fuente: Zankyou . España





